martes, 24 de abril de 2007

He-man Nacional Argelino



¡Soldados!

¡De pié!





Es el He-man Nacional Argelino



omni-coral, pez gritito salado
invertebral, invertebral, invertebral
omni-coral, el río glosa su pena

su neocorno zumba el litoral

Shalá da un sorbo al lejano cometa
alas, probetas munidas de azur
tirita la ubre del mudo insonme

Algraham florece hasta la letra mu
tirita la ubr
e del mudo insonme
Algraham florece hasta la letra mu



sedan los nervios la tormenta,
jesucristo y su mugir,

jesucristo y su mugir
jorobados polímeros exhalamos
¡oh! jilgueros de sombra fungid
¡oh! jilgueros de sombra fungid
¡oh! jilguer
os de sombra fungid







La muerte madre

Qué dicha
todos tienen su propio canto
aguardan alunados
son hijos, peste o tal vez algo nuevo
enredadera que crece como la muerte
yo ya estoy a punto de morir, ya estoy muriendo
la herida del cuchillo, caballo herido
con la mosca que apoya su cabeza de alfiler en la sangre casi coagulada
como en el seno materno
el hijo vuelve, es rey en su reino de miedo

los nervios con relámpago
fundan su propia fiebre
oh me relamo, sin miel
como quisiera afiebrar este campo
este paisaje de mugido mecánico
que vidrio mis ojos lágrima
que pálido camino aterrado

me acuesto con aire de última nube
al pie de mi cama, un poco más tarde
se sienta el espectro
siento su peso que hunde el colchón
miedo de verlo y miedo de no verlo
espero el tentáculo, la dentadura oxidada sin boca
algo que desgarre y convierta el aire común en pesadilla
que la habitación se deforme hasta que el corazón
sienta el miedito y llanto verdadero
donde ya no va a haber madre que valga
donde ya el futuro se hizo ahora, se hizo agua amarga

jueves, 29 de marzo de 2007

Toca mi recién estrenado profesor de guitarra

Estoy en medio de un trip folclórico, así que decidí retomar el estudio del instrumento con alguien que supiera del asunto, porque realmente me resultaba bastante dificultoso acercarme a esos ritmos de nuestra tierra de manera autodidacta. También ya sentía la necesidad de alguien que me guiara un poco en algunas aspectos teóricos y prácticos.



Este profesor de nombre Fabian Sauma parece copado así que estoy contento de haber empezado a tomar clases con él. Me pasó el chivo de que tocaba y yo se los transmito. No lo aclara, pero supongo que la entrada es gratuita (ahora voy a tratar de averiguar y edito).

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Rocio Palazzo & Grupo
en el auditorio de radio nacional

Fabian Sauma: guitarras
Marcelo Sosena: bajo y coros
Agustin Barbieri: percusion
Leandro Rouco: guitarras



Viernes 30 de marzo 19:00 Hs Maipu 555
(el espectáculo se transmite por FM 98.7 Folklórica)


martes, 27 de marzo de 2007

Mi fe en las ciencias

Decía Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811) a sus discípulos:

Las ciencias serán siempre a mis ojos lo primero, el más digno objeto de vuestra educación; ellas solas pueden ilustrar vuestro espíritu, ellas solas enriquecerlo, ellas solas comunicaros el precioso tesoro de verdades que nos ha transmitido la antigüedad, y disponer vuestro ánimo a adquirir otras nuevas y aumentar más este rico depósito; ellas solas pueden poner término a tantas inútiles disputas y a tantas absurdas opiniones: y ellas, en fin, disipando la tenebrosa atmósfera de errores que gira sobre la tierra, pueden difundir algún día aquella plenitud de luces y conocimientos que realza la nobleza de la humana especie.

lunes, 26 de marzo de 2007

Pánico del pecador

La liturgia de la palabra envolvía a todos los feligreses en su tono de tormenta eléctrica por venir. Alguien pensaba: no existe una muerte que nos prepare para lo que somos.

Su mismo reflejo lo criticaba desde su mundo de dos dimensiones (¿viniste para mostrarnos como las cosas se van?).

Interrumpiste el ballet. El baile se encontraba en su momento de mayor belleza, con las paralíticas sufriendo orgasmos, uno tras otro, mientras se columpiaban de sus propios sueños ortopédicos.

Los cocheros se miraban entre sí y tal vez ya presentían las doce, hora histórica de la infortuna, hora exacta en que las leves niñas descubrirían que su virginidad ya empezaba a descascararse. Porque cada día sería más amargo que el anterior y las luces que los iluminaban, más opacas.

Nunca supe lo del cáncer (hola). Perdón (excusas), te enviaré en cuanto termine esta guerra infantil un gran recipiente de vidrio; el que utilicé para almacenar el vómito que me traían las noches más plateadas por la luna amarilla, que enferma.

Mismos ojos, mismo cardo esperándome en ese cerro anochecido. En el fresco de la noche jujeña, entre las piedras que pueblan los caminos, entre el leve polvo que se levanta a veces, puede que encuentre el verdadero silencio de los pies.

Siempre busqué ser sincero hasta cuando mentía asquerosamente. Esto tenía consecuencias diversas, como sentir que poseía branquias y la aparición un picor en la nariz de naturaleza infernal.

Nuestra sangre debería ser verde, verde pútrida, verde, con la carne amarilla, en constante descomposición.

La liturgia era certera y yo ya me sentía influido en mis entrañas por ella. Me dolía el estómago como si hubiese degustado las gotas de la tormenta de los días últimos del mundo, pero no requerí remedio de ningún tipo. Sentía que las tripas se hinchaban y se desinflaban como una bestia ya herida de muerte. Era eso, era el gusto de la tormenta más amarga, ácida y opaca, ante la cual las voluntades palidecen como ante la promesa un hambre eterno, insaciable.

El hombrecito sangrante, adherido a sus maderos, nos miraba los pecados desde sus ojitos de estatua y nosotros transpirábamos más de la cuenta. Sudorosos, creíamos que nuestra carne no reencarnaría. Nos encontrábamos condenados a esta pestilencia terrenal, con tábanos zumbando siempre en las orejas, con escorpiones acechando nuestros talones, con mosquitos prontos a henchirse de nuestra poco santa sangre, y caracoles sedientos de besarnos la baba, además de otra serie de plagas de todo tipo y tamaño. Sumado a esto, una muerte cualquiera cerraría nuestros destinos sin mucho trámite, y nos quebraría las almas. El hombrecito no decía nada, pero nos miraba los pecados.

mz

lunes, 19 de marzo de 2007

Retrosuspiro

ya no soporto sus falsos suspiros,
pequeños publicistas de su pequeña nula porción de sueños
ellos, que siquiera visitan la doble dimensión de las cosas
no consideran la realidad como una alucinación estable
nunca se fundieron con el miedo real
ese miedo que da puntazos en el cerebro
el miedo que la invita a tomar el té a la muerte
y la muerte siempre acepta gustosa
y se acerca y lame y relame
se oculta para precipitarse
se precipita
y ahí me viene como el sollostro
un suspiro invertido todo para adentro
como intentando contener en él
el atardecer de paisajes grises
en una inhalación que absorbe
el mar, su espuma, la neblina
y el frío de los vientos australes
hasta que me tiembla el corazón
ahí me veo con las ganas de un gesto de payaso
de acongojarme en cualquier tarde
en cualquier rincón, buscando el alivio
la exhalación
la exhalación
…ah

mz

viernes, 16 de marzo de 2007

The Zoomquilt

Breve introducción

Hace un buen tiempo me pasaron el link de una genial obra artística web, Zoomquilt. El nombre es algo intraducible, pero sepan que quilt equivale a tapiz o edredón. Se trata de una serie de pinturas realizadas por diferentes artistas colaboradores, organizadas una dentro de otra, y de la acumulación se va formando el gran tapiz. La forma de navegar en este universo que se conforma de esa multiplicidad de obras es través del zoom con respecto a la pintura: se aumenta y se disminuye el mismo. Lo que sucede, a diferencia de una imagen normal, es que vamos descubriendo que el acercamiento nunca termina. Más bien se convierte en un recorrido por extraños mundos escherianos.



Hoy descubrí una segunda parte, bastante más extensa y con nuevos paisajes oníricos para disfrutar. Recomiendo mirarlo con alguna música de fondo, yo elegiría algo como Boards of Canada, The Books o Trans Am. A continuación los links.

The Zoomquilt

  • Página principal: la obra en sí, lista de colaboradores y sus colaboraciones y salvapantallas
Para navegar por la obra, dejar presionado el botón izquierdo del mouse y moverlo hacia arriba para hacer zoom. Una vez alcanzada la velocidad deseada (que se varía moviendo el mouse más arriba o abajo), dejar el mouse quieto pero con el botón presionado. Para recorrer en sentido inverso, es decir alejándose, mover el mouse hacia abajo.

The Zoomquilt 2

El sistema de navegación fue mejorado. Ahora dirigiendo el puntero del mouse a la izquierda de la pantalla aparece un menu donde encontramos un navegador que nos permite setear la velocidad y la dirección.